viernes, 27 de marzo de 2015

Un Reparador De Versos

El reparador de versos vive entre nos,
te ha desmentido los dulces tópicos rutinarios
y se ha vuelto sentimentalmente cálido.

Cuando invita a una reunión de dos
ya sabes que es un grito lujurioso de emoción
el que está por inventarse en silencio.

Se desviste el orgullo para complacerte
y cuando se siente acorralado a veces
se defiende con palabras poco célebres.

Su dedicación por todo lo que eres
excede en toda su persona, se le ve,
hay amor en cada sílaba que se le lee.

Cuando la ventana de la irrealidad asoma
no hay mejores manos que las del reparador
para conjurar un suspiro con caricias como drogas.

Pero cuanta rima encierre su asonante amor
no te asegura dejar ver que de alguna forma
ese versificador eres tú y jamás he sido yo.

domingo, 22 de marzo de 2015

Recopilaciones De Una Cama

Corruptos vagajes hicieron mella
en la breve pero amena puesta de sol,
unos ojos fueron puestos al fuego
y otros fueron directo a las huellas,
quienes decidieron fugarse de dos en dos
estuvieron mejor en presencia de Eros.

Velas tenues acabaron la tertulia,
a la orilla del ocaso nadie es santo
y bien lo saben las manos sobre cuerpos,
primero fueron noches y luego días,
igualmente las heridas se pagan caro
como si la mentira no causara enredo.

Versan pronto y amorosos,
los amantes entre sigilos y encaje,
porque encierran un mejor bien
sueños incompletos pero hermosos,
que las dulces eróticas necesidades
de unos besos despojados en espera.

El Campeador

Él es un hombre cualquiera,
un deleite de sí mismo para sí mismo,
Dulcinea no necesita pero tiene
y pasea con boina sin verse obligado a ir al golf.

El tipo es arte puro, un saco remendado,
pañuelo blanco como sus tenis de marca,
un encendedor al bolsillo que no usa porque ya no fuma
y esa pluma obtusa pero recatada a la mano.


Compra poco pero admira mucho,
vive apasionado de enamoramientos burdos,
se recorta la barba si le pica mucho
y se queda dormido entre libros viejos.

Se carga de complejas imperfecciones,
le acomplejan las maneras femeninas sin nombres,
es madeja de gimnasio pero sin éxitos sobresalientes,
tan solo es él de paseo por ver quién le ve.

Los estorbados rezagos de caballerosidad están ahí,
a veces en la pasividad del halago y otras en senil iniciativa,
el paso que toma, es la medida de sus versos,
su avance es corto mas su arma es la palabra.

¿Cómo reconocerle entre la gente
y cómo amarle si es campeador?
Ahí va el Cid, un Rui sin imperio ni postor,
el mejor apostador con el licor.

domingo, 15 de marzo de 2015

Amazona

Eres un arrebol
de soledades coleccionadas,
una persa mujer alcoholizada
de vasos vacíos
y el alarde de desamores
que cantan unísonos sin dolor.

Eres el arrebato más elocuente
de las memorias negras,
esa frase hecha dulzura
que mancharon hombres a medias
y la música gélida
de bastos besos sin eco ni forma.

Eres el embate
que se enfrenta al aire,
un despliegue fértil de pasiones
que el tiempo no ha podido borrar
y aquella dulce lluvia
capaz de ahogar a quien se acerque.

Eres hasta silente sombra
que arropa calor en su interior,
el estupor de rencores
capaz de perdonar como de perdonarse
y el único olvido de errores
que se pierde en llantos mal pagados. 

Eres la única de pie
donde otra dama caería sin fe,
la reencarnación que da muerte
al suave roce de un varonil intento
y todo el veneno que alguien como yo,
aún conociéndote, se quiere beber.

Autor de la imagen: Revista Jícara.
Especial agradecimiento a Henry Waight por su magnífica interpretación ilustrada.