lunes, 28 de enero de 2013

Dos Infieles


Divagando entre tu deleitable mirada
Y el ocio de mis manos heladas,
Supuso mi vado contra la ventana
Que hoy me faltarás de nuevo.

No bastarán tus tantas ausencias,
Reflejadas en mi nostalgia,
Por mostrarme los motivos sigilosos
Que provocan todos mis celos.

Dos infieles caminan de la mano
Cuando uno miente para que le mientan,
¿Quién ama mejor de los dos?

Fácil, el que engaña con silencios,
Porque el que habla de amor sincero
Es el único que cree en lo que no tiene.

Yo soy el segundo, el amante sin nombre,
Pero ¿qué opción podría gozar mejor?
¡Si no hay nada que te haga mía
Ni nada que me haga tuyo!
No somos exclusivos, somos de otros.

viernes, 25 de enero de 2013

Tus Huellas


I

Van detrás de tu andar
Al igual que yo lo hago,
Van detrás sin más atraso
Que el que yo no hago.

Son las piedras el tropiezo
De un camino sin final,
Que provoca el comienzo
De un espacio sin alcance.

Serás humo o serás agua
Que casi no te tengo,
No estás cerca ni muy lejos
Pero no sientes cuando vengo.

La pasión más adecuada
Al ras de tus huellas,
Es la ilusa y vivaz idea
De encontrarte descansando bella.

II

Debes extenuarte en tu viaje,
Vivir sin mapa y sin gusto
Al margen de poca compañía,
Debe darte un sueño justo.

Retorno tras de ti a veces
Intentando buscarle atajo
A estos besos guardados tras meses,
Pero no hallo ninguna ventaja.

Te encontrado al otro lado
De algunas playas o pantanos,
Hasta con gritos te he llamado
Y cuando me ves no te detienes.

Sabes que yo sigo tras de ti
Que no le puedo dar importancia
A otra mujer que no seas tú,
A pesar de tan larga distancia.

III

He tratado de acabar paciente
Con esta caminata cansada,
Incluso me detuve por días
Bajo las estrellas más iluminadas.

Mas algo hay detrás de mí
Que me exige regresar a la tarea
Que nadie más puede hacer,
Rescatarte sin importar la marea.

Como discutir contra la voluntad
De perseguirte en lo oscuro
Aunque caiga rendido o muerto,
Si me alegraría más el ser tuyo.

No coordino yo este instinto
De comerte a besos el cuello,
De ser para ti distinto
Y gustarte como a mi me gustas.

IV

Tan exhausta es la cuesta
Que se opone a mi presa,
Tan asfixiante es la sombra
Que me envuelve en tristeza.

Verte por un día ya casi logro,
Tenerte de la mano
Y despertar justo a tu lado,
No alcanzo y me es vano.

Cuanto más pronto te distingo
Y logramos palabras intercambiar,
Más difieren las horas del reloj
Al ponerme marcha tras tu caminar.

Te disuelves en mi felicidad
Prefiriendo huir poco a poco
De mi mundo sin soledad,
¿Cuándo juntos volveremos a estar?

V

Cada vez atardece más rápido,
La luz se va sin más satisfacción
Que la de dejarme en lo desconocido,
Todo se hace silente y frío.

Mi corazón no entiende peligros
Sólo corre tras tus daños,
Aunque podría ser yo
Tu único riesgo con engaños.

De saber a donde te diriges
Ya habría dado punto final
A esta espera que me exiges,
Siendo tu próxima parada: mi amor.

Te enfrentas sola a la lluvia,
Al dolor y al tormento,
Te diviertes aún con eso
Sabiendo que yo sufro igual o más lento.

VI

Me he propuesto, lo he intentado,
Parar con esta empresa,
A la que nadie me ha obligado,
Pero cuanto más me quedo…

He sentido mis manos morir
Agónicas entre versos,
Sufriendo en sueños de pánico
Donde eres víctima de otro universo.

Los celos también mueven montañas,
Los hombres también sienten,
Las mujeres también pueden preguntar
¿Quiénes amando mejor mienten?

Y filosofando siempre en la monotonía
Prefiero darle toda mi prioridad
Al mapa de tus huellas,
Buscando contigo lo que llaman felicidad.

VII

Nadie me ha platicado de tus estaciones
Donde detienes a tus cansados pasos,
Yo los reconozco sin explicaciones,
Porque me sientes enamorado todavía.

Yo sé que tú también me quieres,
Aunque tengas tantos planes en mente,
No podré ser al que prefieres,
Pero soy al que mejor recuerdas, ¿verdad?

Tus mustias pistas sobre el suelo,
Son lo que necesito para vivir,
Son el regalo más sincero
Para invitarme a contigo salir.

Cuando tú me quieras tener
Bastará con tus pies detener,
Hacer una llamada sin palabras devolver
Y, ¿en cuánto tiempo nos podemos ver?

lunes, 21 de enero de 2013

Ver Tu Acostumbrada Tristeza

...Ver tu tristeza en mi mente es una tortura que no puedo evitar con cerrar mis ojos, ver tu tristeza en cada palabra que le dedico a otra mujer es mi dolor sin paz, ver tu tristeza acostumbrándose a mi rutina es lo peor que el mundo pudo inventar para matarme; ver tu tristeza donde no puedo verte y sentirte tan infeliz, es el fracaso de estos versos desprendidos de un alma que pudo haber sido la tuya...

I

Yo me considero ese polvo que estorba
bajo tus pies y sobre tus sueños,
he detenido tus latidos con miedo
y he provocado que te alejes tanto.

La distancia que depara tu maleta,
es inalcanzable desde ya,
tiene el desencanto de tu mirada,

La furia de tu callada boca,
la incertidumbre de tus pasos
y el filo de tu llanto sobre mi error.

Caí en la misma trampa que Adán,
encontré de otra mano esa manzana
que sobresalía por ser prohibida
pero que dañaba con ser tocada.

II

Para ver tu cara entristecida
no me queda más vergüenza,
lo angelical de este noviazgo
yo te lo guardo en algún rincón.

No puedo a los ojos verte,
ni puedo retroceder mis manos
que se acomodan en tus fotos,

Pero tampoco puedo permitirle
a mi cabeza pensar en reconquistarte
cuando sólo desilusionarte he logrado.

Tengo la paciencia para sentirme fuerte
pero tengo más indignación
por la manera en que te amé
que me entregaré a tu recuerdo sonámbulo.

III

Tus costumbres de cada mañana
no encajarán con la nueva rutina
que carece de hora para desayunar
y para lágrimas los minutos sobran.

No hay alarma que me levante mejor
que el de tu insatisfecha reacción
sobre mi piel cuando sueño tu perdón,

Siendo hombre que deshonra su profesión,
declararía en mi contra, con literatura,
si eso te devolviera, mi amor.

Pero oigo más triste a tu voz
sabiendo que no eres tú la que hablaba,
cuando confundo entre tanta gente
a tu ausencia con tu capricho de no voltear.

...El fin podrá justificar cualquier medio, pero dejarnos de amar como lo hicimos nosotros no se puede razonar con leyes a medio decretar, fuimos el arma homicida de esta relación, los únicos culpables de dejar escapar la pasión, que descontrolada, a nuestros besos logró hacer dudar; vaya final el que a este libro le vamos a brindar, tú en la paradoja de volver a iniciar tu felicidad y yo al borde de no poder volverte a enamorar...

domingo, 20 de enero de 2013

Si Te Llamaras Kyara (De Casualidad)


Si por azares de la vida terrenal
Tu nombre fuese inmortal
Y al nacer fuera de tus padres
El gusto de llamarte distinto de tu madre,
Disfrutando la combinación asonante
De un nombre con más consonantes
Que vocales, para traducirse
Igual en todos los idiomas que quiera oírse:
Kyara sería el embellecedor ideal
Que pondría título a tu libro teatral.

Yo te conocí en una fiesta,
Amiga de una amiga que mucho molesta,
Eras hermosa en esa fecha
Sin saber que para mí estabas hecha,
Yo desconocía de ti todo excepto
Que eras guapísima, lo acepto,
Quise conocer sólo tu nombre
Y pronto quise ser el que te asombre
Hasta el final de la noche nupcial de otros,
(Que ojalá hubiese sido de nosotros).

Como no he podido hallarte
Ni cuento con el número para llamarte,
Desesperado y aún enamorado
Este imbécil empedernido y embriagado
Te escribe una carta de corazón
Que busca silenciarte a besos sin perdón;
Ojalá seas tú, la Kyara que perdí,
Sino esperaría que me ayudes a mí,
Dándole a ella el paradero correcto
Que la ponga de vuelta a mi Amor Predilecto.

Aún intuyo sin lástima o estima,
Mi ortografía de alta esgrima,
Sin saber bien como tu nombre escribir
Conmocionando la suerte de poderte vivir:
Afortunadamente podrías ser sólo Kyara
O inapropiadamente tener una “H” intercalada,
Pero más consiente en el deseo
Que en como tu nombre leo,
Tengas Facebook o simplemente celular,
Así de nuevo me dejes invitarte a bailar.

Si por errores pragmáticos al caso
Eres una chica leyendo este intento en fracaso
Que no condiciona tu presente o futuro,
Te debo una disculpa de seguro,
Te entretuve leyendo algo aburrido
Que debe parecerte ahora divertido;
O quizá podrías ser una Kyara desigual
Que comparte conmigo este hospital mental…
Que bellísima podría ser la posibilidad
De que me des una respuesta de casualidad…

jueves, 17 de enero de 2013

¿Quién Aprendió El Lenguaje De Tu Corazón?

I

Vean el futuro de lo que fue su pasado,
sientan el miedo que nunca he sentido,
soy un amante mal habido,
ese estorbo que le da sabor cansado
a sus despertares sin haber amanecido.

Me siento la fuerza disfrazada
que busca sus carnes temerosas,
su febril cazador con rosas
que acecha entre la almohada
y el polvo de sus cotidianas cosas.

Soy el paso que le aburre,
la misma calle con pocas luces,
su recorrido de simétricos cruces,
esa emoción que siempre se le escurre
entre colas de gente esperando buses.

II

Mujer, te busco y quiero dedicarte
la métrica más adornada,
el cariño más sincero
y el silencio adecuado para escucharte.

Nada a mi juicio merece tu rechazo,
tu insípida respuesta de cansancio,
o tu indiferente alegría por darte espacio,
soy hombre y sé de otro hombre.

Reconozco en tus salidas tan amenas
la voz de tu feminidad exaltada,
la coquetería de tus suspiros
y las rápidas despedidas entre penas.

III

¿Quién aprendió el lenguaje de tu corazón?
¿quién comprendió que eres viva pasión?
¿quién se robo el compromiso de esta relación?

El que haya hecho esto a mi vida
tiene tu conciencia bastante corrompida
y debe estar esperándote a la salida.

Cuéntame de la receta que utilizó,
escucharé atento a lo que te hizo,
esperaré cuando regreses al ver que no te quiso.

Podrá aprender el ajedrez de tu alcoba
o cautivar tus besos como casanova
pero seguirá sin adivinar adonde el Amor va.

¿A quién dejaré aprendiendo el idioma
que con tinta, sólo tu nombre toma?;
ahora, ¿quién será la musa que a tu ausencia, asoma?

viernes, 11 de enero de 2013

Corazón Abierto

Declaro en bancarrota mi orgullo,
hoy te confieso lo que quiero
y no le temo a tu reacción.

Puedo soportarte en la fidelidad
y en tu práctica infidelidad,
estoy decidido a descubrirte
bajo toda esa ropa que estorba,
seré la más íntima sombra
entre tus noches de oscuridad,
me comprometo a tus besos
sin esperar tu mínima respuesta,
lastimaré a todo lo que te lastime
siendo tu escudo y arma sin que lo pidas,
me apiadaré de tus ofensas
aún antes de que tú las cometas,
comeré de esos tus ojos verdes
el Amor que mi corazón perciba.

Y aunque no me quede más hogar
que el de tu cálido aliento,
jamás de mí, te volverás a recordar.