lunes, 4 de diciembre de 2017

Sedante

Para Joselyn Isamar.

I

Como pequeño frasco
encierras del amor su esencia,
encierras hasta la hoguera
de unos besos veraniegos y nocturnos.

En ti hay un cielo con tacto
que circunda mis manos,
que suaviza los bordes blancos
de mis más tristes cicatrices.

Son tus palabras entretejidas a medias
la medida de aquel despertar atemporal
del placer sin precio que busca mi boca.

II

Son cuartillas las voces de tu voz
que se calman de golpe y sin luces,
que suspiran algo más oscuro
pero más delicado a mis oídos.

Dos mares somos naufragando camas
cuando tomas de mí lo que quieres,
cuando libras la batalla de mujer libre
en mis huellas dactilares ya vencidas.

Qué bello condenar a los relojes por romperse
desde las manecillas hasta la compañía desnuda
y sabernos un par de labios enterrados en más carne.

martes, 22 de agosto de 2017

Veintidós De Agosto

De adorno hiperbólico
bailan los almanaques,
al dormirse
el nudo de gentes de costumbre...

Al pronto fondo simultáneo
de sonoros coros de La Oreja de Van Gogh
sigue la siesta desde lejos
la cumpleañera.

Que son veinticinco dirán
al final de otro veintidós,
no hay realidad
que no se enrede par de veces más,
pensarán todos igual de atrás para adelante.

Para entonces,
tramas de lana arropan
la calmada sopa de estrellas,
pero menos encima
y más ahogado
existe un dibujante
aplaudiendo el cumplimiento
de otra órbita al sol
in/merecida...

¡Y que se parta el pastel
y que se parta un gajo de aire,
ya han llegado los besos al colmo
de amor carecer de este agosto en adelante!

Adiós planes de mañana,
adiós lujos para el alma,
adiós eternos ticinco:
hay mejores fotos
en peores felicitaciones,
que se congratulan solas
en licores verdes/azules...

Otras voces cruzarán los altares
de palabras menos dichas
en mentiras centinelas,
que caerán como verdades sin siquiera pronunciarse en contra
de tener más edad por sentirse carne sin caducidad,
carne hembra intocable,
carne perfumada, al fin
carne de veintiséis en adelante.

jueves, 17 de agosto de 2017

Un Poeta Pagando Renta

Exceso de tricolores en los celestes/grises.
Hay sabores de papel rasgado.

Verdes leyendas:
Cobrando la lluvia por exceso de agua,
cobrando el alquiler de los rayos de sol.

Termitas de metalizado concreto
construyendo extranjeras colmenas,
mudando bosques de hierbas por bosques de pavimento.

Suero de voces.
Suerte del aire editado por el esmog...

lunes, 17 de julio de 2017

POEMAS DE UN DISQUETE DE TRES PULGADAS Y MEDIA

Poemas de un disquete de 3½" es el primer poemario de mi autoría que llega a través de Testigo Ediciones, una editorial dirigida por mi persona también. Este texto es la recopilación de mi obra poética desde hace más de 10 años. Su construcción demuestra mi evolución como poeta y está segmentado en dos partes: 35 poemas colocados cronológicamente y 6 textos agregados al final como bonustracks, estos últimos contrastan con la misma intensidad por su forma y contenido para enfatizar las ideas de amor y retórica que ahondan en él.

El poemario estará a la venta en la librería Casa del libro con don Cristóbal Pacheco, ubicada en el interior de La casa de Cervantes (5ta. calle 5-18 zona 1) y en la Librería Luis Cardoza y Aragón del Fondo de Cultura Económica en Guatemala (6ta. avenida zona 9), ambas librerías ubicadas en la Ciudad de Guatemala. También se encontrará en la librería Silabario Xela en la Ciudad de Quetzaltenago. La venta electrónica del mismo se estará dando a conocer a través del correo testigo.ediciones@gmail.com






Agradecimiento especial a TESTIGO EDICIONES (http://testigoedicionesgt.blogspot.com)

lunes, 15 de mayo de 2017

Un café con dos de desempleo

Sigo preso de las libertades del desempleo. Cada día que bebo un sorbo de café con el periódico enfático de clasificados, sé que me enveneno de pobreza lentamente. Soy un esclavo buscando amo para asegurarme la vida infeliz, pero un poco más normal.

Salgo con la reducida cuota mordisqueada de mi último pasivo laboral, como un lobo hambriento, pero carente de dientes, garras y manada. La dieta que me impuse supone el recio aplauso de mi conciencia, nomás porque he sabido ahorrarme a diario unos sesenta pesos más de lo que nunca hice o quise. Si me saboreo unos dulces es por el sencillo que requiero para irme a las entrevistas en el transporte público (entrevistas que, obviamente, no pasan del cortés saludo y el efusivo "estaremos en contacto").

Vivo como quién se está muriendo en vida, con los recibos en la puerta acumulándose y el hedor de mi putrefacto vecindario desde que no recibe mi renta. Todo es más feo desde que no veo las quincenas efímeras con sonido a moneditas para pordiosero. No he sabido administrar el dinero ni en lo poco, menos en la "buena liquidación" con la que mi antiguo jefe me retribuyó cuatro años de maquilero, sin todas las prestaciones de ley ni auténticas sonrisas de gratitud. El tema es más complicado con lo que me queda. Si me da por ir a pie por el centro histórico tocando oficina tras oficina, perilla tras botón, tecla tras bolígrafo, me siento simplemente una mosca buscando la mejor mierda a flote.

Los salarios mínimos (que tan bien me vendrían) se me niegan desde casi seis meses, porque no tengo una licencia de conducir "profesional", ni el nivel de ignorancia requerido (porque cursé más de la primaria y soy un peligro cognitivo para crear sindicatos), ni poseo una computadora donde practicar mis reducidos y casi nulos conocimientos mecanográficos o tecnológicos.

Un amigo mío me ha dado unos libros hace poco y me he topado con que soy un desgraciado malagradecido por quejarme de esta manera, debido a que no tengo una familia que mantener y carezco de desmembramientos o dificultades físicas. Pero la verdadera razón por la que me vale un carajo lo que leí de esos autores de “autoayuda” y he mandado al diablo esos textos es porque si me faltara realmente un ojo o una pierna, quizá mendigando me iría mejor que ahora. ¡Sería un éxito de mano extendida recibiendo frente a un atrio!

Considero que puedo ya sea comerme un par de deditos (a lo mejor los anulares que son tan estéticos pero inútiles a la vez), vender algún órgano o algún brazo a alguien desesperado por completarse. Lo que sea, el fin es no morirme de hambre ni perder la dignidad, a menos hasta que el teléfono no llegue a sonar la semana que viene, porque huele a desalojo inminente.

Hasta entonces el respeto por mí mismo está en juego, sin embargo, no pienso jugar al ahorcado porque eso es darle la victoria fácil al sistema. El desempleo no es un mal de rutina, sino una tómbola en la que tienes suerte de salirte antes que otros o no...

Solo dos de azúcar para el café mañana; así, mientras ayudo al repartidor de periódicos por unas fichas, nadie me quita que sigo siendo notario colegiado (y graduado con honores, aunque mi único honor sea ser paciente con mi condición de inútil).

miércoles, 3 de mayo de 2017

Las Horas De Sueño

Las horas plácidas y suaves
ya no las recuerdo
quizá es porque no sé dormir ya solo
quizá solo sé dormir acompañado.
He tenido el sueño en que sueño
al margen del rectángulo de mi cama
pero al despertar solo sigo despierto.
Hace tantas lunas que el desvelo
me ha traído noches placenteras
alejadas de las almohadas
y susurrando vinos y bailes,
entonces la noche se acorta
con el sueño en ella.
A veces duermo y no descanso,
me siento al borde en calma
pero al dormir no duermo
y al volver en mí
veo que no soy yo el dormido,
yo solo sé verme despierto de sol sin luz.

Los ritos y las frases antes de cerrar los ojos
ya no poseen efecto alguno,
a veces creo que solo sé dormir ya borracho,
hasta el asco de recordar
que sigo tan solo como el agua de las fuentes
en breves instantes solas de olas.
En esos y estos casos igual no duermo,
no alcanzo otra dieta que la del insomnio
y vivo durmiendo nubes en hamacas de viento
sin llegar a soñar más que otro se desvela.
Ya olvidé cómo poner los brazos entre la almohada
y olvidé cómo apagar la vista tras mis párpados.
Sin esa tibia alma a mi lado
laminando mi piel entre su piel
no sé dormir mi cuerpo
fatigado de diurnas y nocturnas soledades.

martes, 18 de abril de 2017

Limerencia

Lunas quietas atisban la niebla
en los latentes ecos de tu aroma,
se van bailando las horas
del sueño inquieto
y se ven blancas tus manos
entre tus labios de sangría.

Esas graciosas risitas desatinadas
a mis tímidas palabras
se te ven tiernas como algodón,
una mentirosa atención en tus ojos
me deja claro lo mutuo del acuerdo.

Suavemente sollozan las estrellas
un rocío pasajero en el frío
y tus manos, tomadas de las mías,
buscan paz como raíces secando.

Son indelebles esas noches
cuando amanece tu piel blanda
al compás níveo de mis besos;
sin las termales fuentes de tu voz
yo no sería lo que soy...
y sin mi compañía
¿a quién se comería tu basto amor?

Autor de la imagen: Revista Jícara.
Especial agradecimiento a Henry Waight por su magnífica interpretación ilustrada.

jueves, 23 de marzo de 2017

Poesía Artística

He aprendido de todos un poco
y también de todo lo suficiente
para escribir y desahogarme lo suficiente
con mi vida y poesía poco a poco.

Unos me enseñan a sentir mi vida como quiero,
viviendo mi fantasía a su alrededor;
sabiendo que ese movimiento alrededor
de mi centro es lo que de la vida siempre quiero.

Ellos cuentan que la vida es amor,
que gira como suaves notas de música,
pero sé, que no es más que falsa música
esa máscara que por capricho adorna al amor.

Me apoyo en mí, en letras y en perdida lectura,
pues me llenan los ojos de nueva felicidad;
¡qué iluso y ansioso afán hay en esa felicidad!
Nada más que promesas tras alguna lectura.

Un lector a leer y yo, maldición a escribir,
ese es el destino que se dibuja en mi futuro,
solo y soñando un embellecido futuro
cuyo rostro nadie más se atreverá a escribir.

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Qué Tienes?

¿Qué tienes, cariño?
¿Qué esconde tu nombre
cuando está junto al mío?

Sé, que aunque muchas veces
me interrogue a mí mismo,
solo descubriré una cosa que tienes:
mi amor para tus suspiros.

¿Qué tienes de distinto?
No veo poesía suficiente que alcance
con el tiempo tus labios de vino.

Hay tanto de ti en mi destino
que no sé cómo explicarme
ver todo lo que necesito y pido
proyectado en tu espléndida carne.

Tienes sobrado ese algo
entre lo sano y lo malo;
sueños que tras los años
te traen de vuelta a mis manos.

sábado, 21 de enero de 2017

Mención Honorífica

Por su uso, las cosas llegan a su fin, pero ¿qué ocurre con las que nunca son utilizadas? La respuesta es sencilla, digamos pues que todo lo material caduca y se extingue (sin atender a la teoría científica de que la materia no se destruye sino que se transforma). Esto dicho, implicaría el deterioro del objeto aún sin haber sido consumado en la funcionalidad para la que fue hecho. Ahora bien, deseo hacer mención de algunos objetos que a diario se desgastan por el inexorable tiempo y no tanto por el uso para el que fueron creados: una engrapadora, que a falta de municiones se ha vuelto el pisapapeles de mi predilecto; la zapatilla sin par debajo de la cama, la cual demuestra el poco tiempo que paso en mi habitación; el control remoto sin baterías que ocupa un lugar en los mostradores de reparación de electrodomésticos, sin más uso que el de ejemplar empolvado ajeno de atenciones; una coca-cola que se ha vuelto un novedoso destapacaños antes que un hermoso cálculo renal; y, por último quiero hacer una mención honorífica al retroproyector en mi salón de clases, mutilado de sí y sin la más eficiente función que la de existir en las estadísticas de un inventario, así como yo existo como una cifra más entre la población mundial.