Introducción

El poeta que bebe café sabe bien
que el único mejor aroma
entre la tinta y la taza
es el perfume de su amante.

-Rodrigo Villalobos F.

domingo, 25 de mayo de 2014

Mi Poesía Es De Cajón

Mi poesía es para vos
lo que para un ateo es Dios.

Mi poesía es para vos
un alma donde yo veo dos.

Mi poesía es una ilusión
donde tú tienes otro y yo esta canción.

Mi poesía es para ti
menos de lo que en verdad te compartí.

Mi poesía es para ti
como algo que realmente jamás sentí.

Mi poesía es de cajón
que dejaste empolvada al rincón:

Guardadita de a montón,
una monotonía sin emoción,
tan solo otra pasión
que apremió muy poco tu corazón,
esa mierda con dedicación.

domingo, 18 de mayo de 2014

La Ingeniería Hecha Verso

La única vez
Que estuve ebrio de amor
Hice matemática
De un cuerpo.

Puse en práctica
Mis manos tangentes
Con sus curvas
Convergentes y divergentes.

Descifrar la ecuación
De aquella mujer
Mi tacto no pudo
Mi mente no supo.

Busqué con insistencia
Llegar al cardioide
Desde su plano cartesiano
Pero no me lo permitió.

Muchos métodos y despejes
Hasta en coordenadas polares
Usé sin poder lograr
Una igualdad absoluta.

Las variables y constantes
Tenían distintos vértices
Y cada gráfica femenina
Era distinta de la que buscaba.

Los radios y las intersecciones
Me dejaban una conclusión
Cada vez más clara
Ella era un evento irrepetible.

No había accidente
En el experimento de tenerle,
Equis era tan distante de ye
Que no podía reemplazarle.

De pronto se volvió
Tan inamovible de mi vida
Y ella tendía a mí
Como yo a ella.

No hubo gravedad
Suficiente nunca
Que atrajera ni sus ojos
Hacia mi ciencia.

La única velocidad
Que he forzado
Es la del olvido
Por poema escrito.

Su alquímico perfume
Solo sembró en mí
Una estequiometría
Inestable e insensata.

Todos los elementos,
Resultado de perderla,
Me hicieron esta aleación
De químico literario.

Ahora al llegar la sobriedad
Mi única esperanza
Es calcular cuan distantes
Podremos amar de verdad.

sábado, 17 de mayo de 2014

Sin Título

Y si tan sólo una parte de ti
se hubiese quedado aquí
¿se hubiera quedado tan sola esta parte de mí
que apenas queda en ti?

viernes, 16 de mayo de 2014

Al Salir

Se me agolpan todos tus pasos,
en este pasillo reducido a vacío
que antes rellenaban tus abrazos
y ahora quedó ocupado de este frío.

Ahora ya nada es como antes
cuando tu mundo me había recibido,
tantos tiempos tristes y triunfantes
todos juntos en mi recuerdo herido.

¡Cómo han cambiado los papeles!
¡Nuestros errores son ahora más graves!
y si se marchan tus amarguras y mieles
al salir pierde lejos de mi casa las llaves.

domingo, 11 de mayo de 2014

Unas Coplas De Cárcel

I

El poeta que bebe café sabe bien
que el único mejor aroma
entre la tinta y la taza
es el perfume de su amante.

II

Me gustan tus labios
que son como seda tibia
tan suaves y tan míos
que ganárselos ¿quién sabría?

III

Hay mujeres como callejones sin salida
de esas que no te llevan a ningún lugar,
un enredo de embellecida maravilla
que te atrapan y sólo se hacen pasar por tuya.

IV

Mujeres las hay de todas clases pero,
yo las aconsejo a todo hombre: complicadas,
las espontáneas son las que mejor atraen,
esas de menor mesura en los ojos que en las palabras.

V

Paso demasiado tiempo contigo,
sin que tú estés presente,
te llevo de arriba a abajo
en mi insistente mente,
sin que te imagines
estar conmigo.

VI

Estoy en el mar
sin saber nadar,
estamos a la par
sin saber hablar.

VII

Al mi sueño acabar
te vas enseñándome a besar,
en la realidad, sin mucho esperar,
a lo lejos se queda, en mis ojos tu andar.

VIII

Nuestro amor, de intentos se llena,
a intentos tropieza y cae por pereza;
este amor de intentos se ha llenado,
no ha avanzado y permanece cansado;
está nuestro amor de intentos lleno,
más no los hay malos ni los hay buenos.
Ya mi amor es un intento sin querer
y tus intentos de amor, la rutina los ocasiona,
por tanto: el amor que tiene intentos sólo ilusiona.

IX

Mujer, desde que te ausentas
¿por qué alimentar mi amor debería?
si aún considero que beber debería
sólo mi boca de los labios que ausentas.

X

Me estás haciendo caer:
mis murallas empeñadas en ceder,
mis puertas dejándose romper;
mi única esperanza: que me sepas querer.

XI

Hoy preso de angustia
por una rutina mustia
recordando aquel sonido
de voces que se han ido,
todos los pies que han pasado
pero que nunca han regresado,
el aroma de mujer
sobre ropa sin poner
y los tantos ojos felinos
seducidos de besos y buenos vinos,
todo se me hizo diario credo
de tanta promesa que a medias quedó.

XII

La espesura de esos labios
me enloquece de forma tal
que sol tras sol y luna tras luna
recapacito en besos vacíos,
con la hermosura de un coral
que a mi amor le ha dado cuna.

XIII

Sé amor y sé libre
por ser mujer
por ser agua en la piedra.
Sé amor y sé libre
por ser mujer
por ser sentimiento y cuerpo.
Sé amor y sé libre
por ser mujer
por ser el nombre de este verso.

XIV

Se me llenan de intensión los ojos,
de intensión las manos sobre tu rostro,
de intensión besos entre nosotros,
para amarte con intensión yo tan devoto.

XV

Acomodé entre todas mis ideas
darte más amor del que te rodeas,
hacerte saber que conozco poco
del dolor que con el tiempo provoco.
Me conformé con el fantasma silente
de tu caricia y tu voz ausente,
pero ahora me inunda el capricho
de que reconozcas verdadero cuánto he dicho.

Me Hubiera Gustado (2)

Bien me hubiera gustado que me gustaras más
que por tu voz alejada o tus labios callando.

Ya me hubiera gustado conocerte más
que sólo en tu sonrisa recelosa o en tu ropa cara.

Entonces me hubiera gustado conocerte más
que sólo por tu tez aceitunada o tus largos cabellos.

Es que me hubiera gustado conocer más
que tu mirada sobre el hombro o tu aroma difícil de captar.

Tan sólo me hubiera gustado conocerte mejor
que en un bus urbano camino a la ciudad.

Y me hubiera gustado todavía más
conocer tu nombre y que a mi lado te sentaras.

Hoy me hubiera gustado que nos hubiésemos visto
por más tiempo del que nos vimos la primera vez.

...O me hubiera gustado que te gustara yo...

Debilidad

No hay peor pieza
en el engranaje de mi cabeza,
no existe debilidad
que exceda como tu falsedad.

No es tan molesta
ni la música ni siquiera la fiesta,
porque con franqueza
¿se quedará al menos tu olor a fresa?

No hay peor mesa
que donde uno tanto tropieza,
no existe debilidad
que exceda como mi soledad.

No es tan hermosa
tu palabra más que espina de rosa,
porque mi torpeza
¿fue acaso darte un amor que pesa?

No hay peor presa
que la que vuelve donde a correr empieza,
¡y no existe debilidad
que arda más que haberte hecho mi otra mitad!

Merced A Santa María

Fueron grandes favores - tu respuesta hacia mí,
en las penas del vivir - por pecados que comí,
suplico tan dolido - bajo tu manto carmín
y sosiego yo ruego - pues anoche no dormí.

martes, 4 de marzo de 2014

Complicada Condicionada

Y el viento elevó su perfume, 
arrojó mis hojarascas de suspiros sin aliento,
calmó la tensión de un posible dolor,
vertió remolinos de nostalgia
y todo para aplacar la sensación de soledad
sin tener que llorarla ni desearla,
ni siquiera olvidar que debo recordarla.

Y se quedó con los cabellos sin mi tacto,
en medio del encanto,
con la cara volteando e ignorando,
con mis sueños en el escote de su espalda,
con todo menos conmigo,
ya cruzando ese mar doblegado
a la belleza de su amorío condenado.

De Lo Preferido

Te hará un mayor bien
que me contente con ver
tu andar singular,
tu risa y tu bostezar.

Verás como funcionamos
de forma idónea
sin llegarnos a lastimar,
sin que nadie nos lo crea.

Preferirás que prefiera
sólo contemplarte de lejos
o como agua en las manos,
dejándote ir sin que te detenga.

Sentirás esa libertad
de ser amada sin saberlo,
de conocer mi mejor lado
permitiéndote otro hombre querer.

Será breve o será serio,
eso depende sólo de ti,
ni siquiera tienes que decidir
y no pienso de ti, algo exigir.

Es que yo daño cuanto toco
y eres el cristal más perfecto
con el que quisiera jugar
sin tener que llegarte a quebrar.

Por eso me complazco en ver,
aunque preferiría que prefirieras
por ti misma dejarte caer
para evitarte mi real forma de ser.

sábado, 15 de febrero de 2014

Me Hubiera Gustado (1)

Hoy me hubiera gustado que me gustaras
más que por tu voz alejada o tus labios pintados.

Bien me hubiera gustado conocerte más,
más que en tu sonrisa recelosa o tu ropa cara.

Ya me hubiera gustado conocer
más de tu tez aceitunada o de tus largos cabellos.

Es que me hubiera gustado conocer
más que tu mirada desatenta, tu destino en la ciudad.

Sólo me hubiera gustado más
conocer tu nombre y conocer dónde bajas.

Y me hubiera gustado que te gustara yo,
saber adónde viajas y si te gustó mi poesía durante el camino.

lunes, 10 de febrero de 2014

Del Regalo Adecuado

Se sabe poco de dar sin dudar
en un mundo donde al vivir
apenas se aprende a recibir.

Recibirlo no se agradece tanto
así como otorgarlo se vuelve espanto,
y no se vale pensar antes de comprar.

Porque al parecer tiene todo precio,
la venta de ilusiones con olor
se vuelve a los días sólo dolor.

No queda siquiera su sinceridad
ni etiquetas para la mala amistad,
debe ser mentira todo el aprecio.

Debe ser música mal pagada,
o palabras tan sólo prostituidas
que a poco son memorias suicidas.

Yo regalé a quien no me ha amado
el mejor presente inadecuado,
un alma con tinta bien rimada.

A cambio recibí una sonrisa,
de las que afloran y marchitan
cual acuarelas que ya despintan.

La emoción duró aún menos,
porque en esos versos plenos
se fue mi amor cual polvo de tiza.

jueves, 6 de febrero de 2014

Tus Besos Definen

Difieren siempre tu boca con tus besos
porque crees que me daña tu incertidumbre,
cuando en realidad ya es una costumbre
preguntarnos ¿cómo terminar este amor ilesos?

domingo, 2 de febrero de 2014

Yo Así Te Detesto Mejor

Eres una persona horrible,
tu falta de humanidad
apenas deja que portes nombre,
pero debe ser una maldición
o el jodido azar de tu capricho,
lo que me hace mejor hombre
cuando me das tu cariño
o cuando insinúas tu atención en mí.

Importa un carajo cuanto me aleje,
importa menos si eres tú la que se va...
Yo así te detesto mejor.

¿Ya qué vergüenza podrías sentir?
Me has negado un feliz final,
te has robado mi obra y mi ser...

Perseguirte no sanará mi dolor
y a olvidarte, con los años,
dime ¿quién ha aprendido?...

¿Cómo despediste de fácil tus ojos
sabiendo que nos faltaron abrazos,
los últimos besos sinceros
y ese par de apasionados veranos?

Debe ser mejor para ti así,
aquel iluso de pocas palabras,
de promesas de jueves por la noche
y con sentimientos sin intento ni sustento.

¿Quién se habrá interpuesto
o qué te hizo tan dura conmigo?
de saberlo ¿qué cambiaría lo nuestro?

sábado, 25 de enero de 2014

El Leve Cariño De Los Amantes (Con Marre Calderón)

Te quiero en mi vida, en cada parte que venga de ella...
Te quiero ante todo y después de todo...
En la duda de tus decisiones y el apetito de tus verdades a medias.

Imagina, ¿cómo sería quererte? 
¿sentirte? 
¿vibrar contigo?

Si fuese un instante, una vida y hasta una muerte,
dime, ¿cómo sería?

¿O cómo vivir el gozo de ser tu sombra?
quizá el retrato de ser tu inquietud,
quizá un veneno en el cristal de tus ojos.

Me da curiosidad saber hasta donde llegarías,
como crecerías en mí, 
¿serías capaz de expandirte?

De ser tuyo el mar de mis playas,
¿cuál fuera el margen de tu encanto
y cual la excusa para no alejarme de tus labios?

¿Y si no tuviese límites?
¡Imagínate! sería una gracia desgraciada,
una dicha a medias o completa
pero con sabor amargo...

Serías lo más parecido a luz de día entre ramas de cerezo,
una precavida y sutil luna entristecida por mi compañía...
Tan sólo la memoria de mis manos
sobre el lienzo de tu ausente piel.

Te daré mil razones para que te quedes,
si es que un día puedo ser la luna alrededor de ti...
Pues si fuese posible
yo te daría hasta mi alma,
¡Sí!, hasta ella te daría sólo para saber qué se siente,
cómo se vive y hasta dónde se ama en realidad.

¿Acaso puedes venir ahora?
Sólo quiero saber cómo, con eso me basta…
Por ahora...

Es que si te bastara el silencio
y te sobrara el arte de robarme el habla,
con tus besos, como con tus palabras disfrazadas,
donde se encuentre tu mirada,
me encontrarías sin siquiera desearlo...

Puede ser demasiado el tiempo sin mi voz
entre tu sueño y tu miedo de no pertenecernos,
pero lo que yo te ofrezco
¿cómo te lo pido de vuelta?
si estoy sufriendo por vivirte
sin poder entre mis brazos tomarte...

http://laisladelosjuguetesdescompuestos.blogspot.com/

viernes, 24 de enero de 2014

Expectador

Dos sombras se exponen,
al fondo se quedan,
de a poco se acercan
y quererse pretenden.

El faro que ilumina,
temeroso acecha la escena:
ella atada cual cadena
y él con abrazos de esquina.

Yo los tengo a la vista,
de casualidad me los encuentro;
entonces la nostalgia se adentró
por aquel desamor que lejos ya dista.

Por aquellos dos ajenos sin aprecio,
la agonía en mí, cede,
mientras en ellos un beso quede
yo maldeciré a este corazón necio.

Me marcho porque quiero quedarme,
me aparto porque soy débil,
y porque de seguir esa actuación fácil,
esta rabia no dejaría labios que recordarme.

miércoles, 22 de enero de 2014

Algo Por Ti

Para que me correspondas
pude reconocer en ti
siquiera algo de mí.

Cuando me preguntan,
sin negarlo,
me inquieto.

Al recordarte
lo tengo más claro,
incluso sin tenerte a mi lado.

Es que aún siento algo
que te reclama mía
sin poder ser tuyo.

Yo siento algo por ti,
que me advierte siempre dolor
en la desesperación de tenerte.

Esto es algo mío,
sin ser nuestro,
que vive sólo por ti.

Algo para ti,
que pide volverse a sentir,
algo de ti.

sábado, 18 de enero de 2014

Adiós Abreviado

¿Y qué le queda a tu vida cuando me despido?
quizá el sabor sin calor de susurros en los labios,
la humedad del día sin siquiera un "te quiero",
o sólo la aventura de vivir atada a tu placer.

¿Entonces qué le queda a tu vida cuando me despido?
Un error pronosticado a ser lo que somos tal vez,
el malgastado tiempo a través de ventanas y retratos,
o el breve sueño plácido que de golpe se hubo detenido.

viernes, 17 de enero de 2014

Fragmentos

Por si acaso algo de tu dulzura se suelta,
no pongas importancia al eco de mis manos,
tan sedientas de alcanzar las sobras de tu encanto.

domingo, 12 de enero de 2014

Arácnidos Mentirosos

Fue desde pequeña que Silvia conoció y se cuidó de aquellas ocho patitas, que según ella, siempre habitaban en un rincón alejado bailando sobre telas blancas. Tenía más claro que el agua sus agudos conocimientos de exterminio por su experiencia, pero le reproducía un terrible asco tener que saber lo que otros sabían de arañas, quizá para sentirse segura para sí misma pensando que no existían tantas como se mencionaba, o la sencilla y apasionada fobia le impedía verlas en ampliadas fotos con datos científicos, porque, qué podría tener de científico un insecto destinado a clavar sus colmillos en vidas humanas.

También fue ese temor instintivo e improvisado lo que le llevó a conocer a su esposo como tal, Adrián. Del mencionado encuentro con Adrián, rescata con sus amistades, que no fue más que la obsesiva pasión extendida como red en aquella oficina, de su entonces jefe. El show fue acrobático, y de no ser por Adrián, Silvia hubiera conocido de bruces el final de su maniobra, cuando al presentarse para hablar del mal récord de ventas que llevaba el departamento y cuanta porquería financiera se encerraba en medio de aquellos papeles resaltados con números rojos, se detuvo en silencio para asomarse a la telaraña que alojaba presas y sobre todo, al cazador en pleno movimiento arácnido y repulsivo. De puntillas, sin zapatos de un momento a otro, salto sobre el estante, un seco asesto contra la residencia del arácnido y los brazos de Adrián apenas previos al suelo, después de eso... boda y dos hijos.

Había conocido otras plagas, por supuesto que sabía bien de la existencia de ratones, cucarachas y alacranes, de sus nidos y de su modus vivendi, en casas y en exteriores, enjambres que adornan las ventanas, del escurridizo mapache noctámbulo y de la serpiente que llegó al jardín cuando ensimismada en la rutina recortaba su rosal. Pero de eso, nada le perturbaba tanto como aquella manifestación de boca de tijera, entre ocho columnas delgadas y lúgubres en aspecto de acecho, a veces rápida y reptante entre rincones, desafiando la gravedad, otras veces estática, lenta, paciente a quién sabe qué. Desde niña las apreció y aborreció, su instinto le dictaba erradicarlas y sobre todo alejarlas de sus telarañas, como si eso les quitara la vida con más efectividad que un apretón de suela de zapato.

La vida se cansa, le jugó una broma, una terrible al no querer enterarse más de lo que experimentaba ella misma con las arañas, prefería animarse con su realidad, pensar que era verdad lo que ella quería que fuera verdad, pensar que esos detestables animales de mortal vitalidad, sólo eran reales en sus telas o cerca de ellas, una triste irrealidad de mentiras que se llevó hasta el último día que existió.

Y ese día, no tardó, era una madre joven aún; adormecida en sus quehaceres, Silvia dejó ir a sus hijos y esposo como cualquier otra mañana. Se asomó al jardín para limpiarlo en la rutina que se asignaba y en el extremo de la cerca vio una araña. Esta vez detuvo con atención su mirada, sus pasos fueron secos y lentos como para no dejarla ir, ésta era más singular, nunca la reconoció en sus recuerdos, no la vio existir. Su cotidianidad de hacer pedazos sus cuatro pares de patas sobre el abdomen empezaba a maquinarse, aunque con más cautela que otras veces.

La impresión fue ingrata, no encontró una sola telaraña cerca de aquel infeliz visitante. Se la imaginó saltando de su sitio, pero no pasó nada en aquella proximidad. Escudriñó más tranquila, buscó hasta en la entrada de la casa, y por sobre la cerca del vecino sin detectar telaraña alguna. El morbo tomó lugar del pánico al ver que mientras ella se movilizó por todo el lugar, la pequeña criatura no había cambiado su posición ni un poco. Tan negra y tan simple, se la imaginó muerta ya, tanto mejor que un médico delegando un acta de defunción.

Más impaciente que decidida dirigió la mano al abdomen ovalado de la trepadora inerte, luego de pensar si iba por un frasco o la tumbaba inmediatamente a golpes. Adivinó entonces su muerte el insecto y se relajó como lo hubiera hecho otro por instinto de sobrevivir. Ante el gozo estético que le brindaba el tatuaje rojo que veía, recubriendo el negro trasfondo, se paralizó más de deleite que de miedo, porque la pensó muerta quizá y no sabía de aquella letal arma de la naturaleza que recogió sin pensar en veneno como con otras. Sin saberlo fue una picadura en su palma la que se llevó su alma. Mientras ella admiraba al inmutable insecto, que permanecía estático, a la visión de quien no tardaba en morir sin saberlo. Porque siempre escapó de conocer lo que debía de ésta y ahora el inoportuno viento le propinó el fin que le demostraba su error, evadiendo saber sobre el reloj de arena que su existencia nubló.