Introducción

El poeta que bebe café sabe bien
que el único mejor aroma
entre la tinta y la taza
es el perfume de su amante.

-Rodrigo Villalobos F.

domingo, 1 de mayo de 2022

Pedir una llamada

Asemejar las manos
como en gesto solemne
por una sagrada audiencia
desde un amor caducado
con vista a un paraíso
sin poder pagarlo,
es pedir una llamada
desde un teléfono sin saldo
fuera del área de cobertura.

Detrás de la taza de café


Para Maritza

Tu sonrisa detrás de la taza de café
con ese cabello alargándose como gotas de miel,
quedándose en mi mente.

Sabes estar ahí tan a solas como solo tú,
con esos lunares ocultos y disonantes
que se chocan contrastados con los míos.

Tu jodida y maldita sonrisa
arropada detrás de una nueva taza de café,
cuánto odio y cuántos celos por llegar así a tu boca.

A esos ojos felinos asomando por encima
le sobra atención sobre mí,
así como a esos dedos tibios y acalorados
les falta una mano como la mía sin que lo pidas.

Ya me he enterado que te has pedido la cuenta,
que la nívea tarde te lleva consigo,
que esas pecas lejanas bajo tu cuello se escapan,
que vas para no volver a coincidir.

Ahora me iré con vos sin que lo sepas con certeza,
aunque me quedé en mi silla,
dudando sobre que tanto de mí te llevaste.

¡Sé que siquiera con acercarme
esa taza vacía que dejaste huérfana de tus besos
ahora mismo me bastaría
para recuperar algo de la vida
que se esfumo con mis largos, callados y torpes
suspiros por vos!

Pero no pienso pelearme con el mesero
ni con las nubes que guardan lluvia,
te voy a dejar ir sonriendo sin voltear a verme,
como dejé ir la ocasión de tu taza,
feliz de haber respirado sincronizado contigo
y por una última vez,
la misma cafeína en el mismo aire.