Introducción

El poeta que bebe café sabe bien
que el único mejor aroma
entre la tinta y la taza
es el perfume de su amante.

-Rodrigo Villalobos F.

sábado, 29 de enero de 2022

Plana no. 431

Lo cumplí
la deuda quedó saldada,
pues este viernes no salí.

Me quedé varado esperando la noche,
otra noche como el animal ansioso
que conocés que soy.

Confié, como acostumbro hacerlo siempre,
abrí la cortina a la hora acordada
solo para confirmar lo que de vos ya esperaba.

No hubo luna desde mi ventana,
aunque paciente dormitaba y despertaba
para dejar entrar y salir solo el mismo aire amargo.

Ahora decime,
¿cómo hacértelo saber a vos
que no estás ni vendrás?

Yo ya pagué con mis ganas apagadas
con tu anochecida ausencia
y la austera mentira que traigo encima.

¿Por qué entonces insisto como insisto
en seguir tributándote con cada luna nueva?
Acaso habrá vacaciones para este castigo.

Las nubes persisten
y las estrellas se deben reír allá arriba y detrás,
¿vos también te reirás o no has recibido noticia mía aún?

El telón diurno sigue apagado
como aquel tu último cigarro,
pero siento tu lástima acariciarme inciertamente.

Tantas veces despreocupados,
indiferentes bien quedamos
o hicimos el amor silentes.

Sé que ahora es tu turno,
pero otras veces fui yo
quien prefirió quedarse callado por los dos.

Quizá hasta un 30 de noviembre responderás,
o quizá el año que viene...
el año que viene será, ¿verdad?...

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