Introducción

El poeta que bebe café sabe bien
que el único mejor aroma
entre la tinta y la taza
es el perfume de su amante.

-Rodrigo Villalobos F.

domingo, 3 de abril de 2022

Espejo para pájaros

Los asimétricos golpecitos contra la ventana de nuevo. Quizá me causó una triste desilusión verlo atrapado en su imaginario, porque me dio tiempo de sentirme imitado en él... después de todo, ¿qué tan frecuente es hallar por dos días seguidos al mismo pájaro luchar contra el mismo vidrio?

Lo admiré por unos diez minutos esta segunda vez. Creo que es una especie de mantra por la hora del día que es. Ayer fue lo mismo. Picotea endiablado, poseído por el instinto visual que le provoca ver un similar espécimen al otro lado.

Deberían ser ilegales estos jodidos espejos para aves. ¿Quién va a querer ver tal antinaturalidad? ¿Aves golpearse contra cristales reiteradas ocasiones hasta el cansancio? ¿Hasta el hartazgo? ¿Hasta cuándo?

Como infernal prosopopeya me he convencido de que así nos vemos quienes tomamos el camino del capricho. Nuestra humana terquedad nos vuelve vulnerables al privarnos de raciocinio, casi diría que es una ceguera selectiva. Así de enfermos estamos fuera de nuestra conciencia, y la verdad es que no estoy seguro de saber en qué momento decidimos detenernos. ¡No somos especiales ni diferentes de ese jodido pajarito!

Y quién sabe para qué seres al otro lado de la ventana de nuestra miope existencia somos molestos... o el hazmerreír de un final de semana.

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